viernes, 24 de julio de 2009

El Vino de Jerez ... Parte II


LAS VARIEDADES DE UVA


El Reglamente del Consejo Regulador señala las siguientes variedades de viníferas aptas para la elaboración de Jerez y Manzanilla: Palomino, Pedro Ximénez y Moscatel.



PALOMINO. Tiene abundantes sinónimas: Albán, Albar, Horgazuela, Jerez, Jerez fina, Listán, Listán común, Palomino, Palomino de Chipiona, Palomino del pinchito, Palomino Fino, etc. Su cultivo es muy antiguo en la zona, por lo que debe considerarse varietal autóctona.

Gracias a sus especiales características vitícolas y enológicas ha ido extendiéndose cada vez más y es la varietal preponderante en la elaboración del Jerez. Constituye una singularidad más de la viticultura de esta región, a la que está muy bien adaptada, y su especial cultivo sobre la tierra albariza da lugar a productos de gran calidad.

Es una variedad blanca, de hoja grande, orbicular, ligeramente truncada, con seno peciolar en V, senos laterales superiores cerrados y vellosidades en el envés. Los sarmientos son semirrastreros. Los racimos, numerosos, son largos y bastantes anchos, con gran número de bayas. Estas son medianas, redondas aunque ligeramente aplastadas y jugosas, con el hollejo fino.



PEDRO XIMENEZ. Sus principales sinonimias son: Alamis, Pedro Jiménez, Pedro Ximen, Ximen, Ximénez, etc. Cultivada desde hace mucho tiempo en la región, conocida como Marco de Jerez, es una variedad tradicional también en otras zonas andaluzas.
Da vinos dulces de gran calidad, que tienen gusto de fruta y aroma particular, para lo cual la uva se somete previamente al soleo, perdiendo parte de su humedad. Su fino hollejo acelera este proceso.

De uva blanca, la hoja es de tamaño mediano, orbicular, con seno peciolar poco abierto y base en V, senos laterales superiores cerrados y escasa vellosidad en el envés. Los sarmientos son erguidos. Los racimos son numerosos, con rebuscos, medianos, de compacidad media y buen número de bayas. Estas tienen tamaño mediano, forma elíptica y hollejo fino. Son jugosas, dulces y sabrosas.



MOSCATEL. Variedad utilizada en el Marco de Jerez para la producción de los vinos de este nombre. El Moscatel cultivado es el denominado “de Chipiona”. Otras sinonimias son Moscatel de Alejandría, Moscatel gordo, Moscatel de España, etc.

Es una variedad originaria de Africa, cultivada en muchas zonas vitícolas de todo el mundo, y citada ya en la antigüedad por Columela, en los primeros años de la era Cristiana. En el Marco de Jerez da lugar a las producciones especiales que llevan su nombre, de una gran calidad. Se desarrolla mejor en viñedos situados cerca del mar.

Con uva de color blanco, la hoja es mediana, orbicular, con seno peciolar poco abierto, en V, senos laterales superiores cerrados y escasa vellosidad. Los sarmientos son semierguidos. Tiene racimos numerosos, grandes, desiguales, sueltos. Las bayas son grandes y jogosas.



EL CULTIVO



El sistema de plantación tradicional de la zona, que era el de Marco Real (1,50 x 1,50 m.) ha dado paso, debido a la mecanización de las viñas, a un marco rectangular, con unas dimensiones generalmente de 1,15 x 2,30 m.
Las filas de cepas de viñedos o “liños” se plantan con una orientación norte-sur, que permite la insolación máxima durante todo el día.



PLANTACIÓN. Una vez realizadas las faenas de abonado de fondo, y de desfonde (conocido como “agostado”), se efectúa la plantación de la cepa, deseablemente a primeros de años, a una profundidad de 60 cm para que las raíces penetren más fácilmente en la zona húmeda de la roca albariza.



INJERTO. Los injertos se hacen en el mes de Agosto. La operación consiste en realizar con navaja un corte muy cuidadoso para insertar en él una sola yema de uva, casi siempre de Palomino; después se ata el injerto con rafia.

PODA. Se realiza entre diciembre y enero. En el Marco de Jerez se utiliza el sistema de poda clásica de “vara y pulgar”, que consiste en dejar alternativamente cada año, sobre los dos brazos que conforman la cepa, una sóla vara de 8 yemas –donde se desarrollarán los racimos- y un pulgar de una yema. La yema del pulgar dará un brote que será vara al año siguiente, cuando la vara se podará en corto, dando lugar al pulgar para el siguiente año.



LA VENDIMIA

Hacía principios del mes de septiembre el escobajo verde de la vid se vuelve oscuro y la uva “se rinde”, esto es, se vuelve blanda y dulce. No hay una fecha exacta para iniciar la vendimia porque ésta depende del grado de maduración de la uva, que debe tener como mínimo 10,5 º y habitualmente es de alrededor 12º Baume.



La “corta” del racimo se realiza habitualmente a mano, procurando que las uvas lleguen al lagar en las mejores condiciones y en el menor tiempo posible. Para ello, los racimos recién cortados se colocan en cajas de plástico de hasta 18 kg, que se apilan unas sobre otras de forma que la uva no sufra en su transporte desde la viña hasta el lagar. Después de años de cuidadosas pruebas con distintos prototipos, la vendimia mecánica está empezando a experimentarse en el Marco de Jerez.



Tradicionalmente, las uvas destinadas a la elaboración de vinos dulces de las variedades Pedro Ximénez y Moscatel se colocan al aire libre para su soleo sobre redores de esparto. El objetivo es lograr la pasificación de la uva, al evaporarse el agua contenida en el grano; por ello, los racimos se cubren durante la noche para que no sufran el relente de la madrugada. El número de días que requiere esta operación varía dependiendo de las condiciones climatológicas.



La vendimia dura aproximadamente veinte días, entre finales de Agosto y mediados de Septiembre. La aparición de lluvias puede producir retrasos porque provoca la paralización de las operaciones de vendimia, ya que la uva debe llegar al lagar completamente seca, y con el polvillo o “pruina” que la cubre, que juega un papel fundamental en el proceso de fermentación.

miércoles, 22 de julio de 2009

El Vino de Jerez ... Parte I


Es un tema que me gusta mucho compartir con todo el mundo, ya que el mundo del vino de Jerez, personalmente, es un mundo muy apasionante y vinos muy grandes (complejos, únicos….), tanto dentro del panorama vitivinícola español como el mundial.

EL JEREZ, TAL Y COMO HOY LO CONOCEMOS

A finales del Siglo XVIII, tras su larga e intensa historia, los vinos que se producían en la región eran aún muy diferentes de los que hoy conocemos como Jerez y Manzanilla. Durante aquellos años, la pugna entre los “productores” (viticultores) y los “extractores” (comercializadores) se había decantado claramente a favor de los primeros. El Gremio de la Vinatería, dominado por los viticultores, afincados predominantemente en Jerez, prohibía expresamente en sus ordenanzas la posibilidad de almacenar vinos de distintas cosechas, lo que hacía imposible envejecer los vinos. En consecuencia, los caldos que se exportaban eran siempre vinos jóvenes del año, fuertemente fortificados, al objeto de preservarlos para el viaje.

En 1775 da comienzo el llamado “pleito de los extractores”, que concluye tras varias décadas con la definitiva abolición del Gremio de la Vinatería. La desaparición de las restrictivas reglas de funcionamiento del Gremio suponen un fuerte impulso para la producción y el comercio de vinos y, lo que es más importante, una conformación definitiva de la identidad de los vinos de la región.

La posibilidad de almacenar vinos de diferentes cosechas y la necesidad de abastecer al mercado con una calidad estable dan lugar a una de las aportaciones fundamentales de la vinatería jerezana: el método de envejecimiento denominado Criadera y Solera. Por otra parte, al prolongarse el tiempo en el que el vino permanece en las barricas o botas, la adición de alcohol de vino pasa de ser un mero medio de estabilización a convertirse en una práctica enológica; esta adición de aguardiente vínico en distintas proporciones da lugar a la amplia tipología de vinos de Jerez, otra de las aportaciones fundamentales de estos vinos de calidad que los hace aún más especiales e interesantes.

En definitiva, las distintas circunstancias históricas han ido moldeando la identidad de estos vinos, del mismo modo que el vino en sí, su producción, su comercio y su disfrute, han supuesto un factor determinante en la historia de esta región y en la identidad cultural de sus habitantes.
LA VITICULTURA DEL JEREZ


La calidad y las características de los vinos de Jerez dependen de numerosos factores que actúan relacionados y ordenados; desde la obtención de la materia prima hasta el embotellado del producto final. Todos los factores son importantes, y el acierto en la elección y desarrollo de cada uno de ellos resulta esencial para que el vino obtenido tenga éxito.


Entre las fases de sus elaboración destaca la primera de ellas, la vitícola, que afecta a la obtención de la materia prima, de fundamental importancia para los procesos posteriores.
La Región de Producción

La región de producción de los vinos amparados por las Denominaciones de Origen “Jerez-Xérèx-Sherry” y “Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda” está constituida por terrenos ubicados en los términos municipales gaditanos de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Trebujena, Rota, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y determinados pagos de Lebrija, en el límite de la provincia de Sevilla que linda con la de Cádiz.

Dentro de esta región de producción se distingue una parte tradicionalmente designada “Jerez Superior”, integrada por pagos de tierras albarizas situados en los términos municipales de El Puerto de Santa María, Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y Trebujana, y otra parte, la denominada “Zona”, integrada por pagos de tierras de barros y arenas, la mayoría en los términos municipales de Chiclana de la Frontera, Chipiona, Lebrija, Puerto Real y Rota.
El Clima

Corresponde al de una zona meridional cálida, con importante influencia del Océano Atlántico. El viento de poniente es el que aporta a la cepa la humedad marítima, regando durante las madrugadas del estío las viñas de Jerez con los rocíos o blanduras. Ello actúa como un factor moderador; atenuando los rigores del verano del Marco y el efecto de los vientos cálidos de levante.

La vid soporta en período activo una temperatura media de 17,5º centígrados. La región goza anualmente de 290 días de sol despejado e intensa luminosidad, no registrándose heladas ni pedriscos.

La pluviosidad alcanza una media de unos 600 l/m2, y se concentra en su mayor parte entre los meses de octubre a mayo, proporcionando al suelo las reservas de agua que serán utilizadas por la planta en los meses secos del verano. El mes de septiembre suele ser seco, factor positivo para la maduración y sanidad de la uva.


Estas condiciones climáticas favorecen el óptimo desarrollo de las plantas y la perfecta maduración de la uva hasta el momento de la vendimia.
El Suelo


El viñedo del Marco de Jerez (unas 10.500 has) presenta horizontes abiertos, suavemente ondulados, en los que hay que destacar la singularidad de su tierra blanca, denominada “ALBARIZA” (alba significa blanca en latín). La albariza es la tierra más idónea para la producción de uvas aptas para la elaboración del Jerez, y la que proporciona los vinos de mejor calidad.


La roca albariza es una marga orgánica blanca, formada por la sedimentación de las aguas de un mar interior que cubría la comarca en el período del Oligoceno. Es rica en carbonato cálcico, arcilla y sílice. La albariza tiene un alto poder retentivo de la humedad, almacenando la lluvia caída en invierno para nutrir la cepa en los meses secos. Dentro de las denominadas tierras albarizas existen en el Marco las conocidas bajo los nombres de Tajón, Tosca, Lantejuelas, Barejuelas y Lustrillos.

Existen en el Marco otros tipos de tierras también destinadas a la producción de Vinos de Jerez, aunque en porcentajes menores, que se conocen como “barros” y “arenas”.

Tradicionalmente, los viticultores de la región dividen la zona de producción en “pagos”, considerándose como pago a cada pequeña zona de viñas, con tierra y mesoclima homogéneos, y delimitada por accidentes topográficos. Destacan por su calidad los de Carrascal, Macharnudo, Añina y Balbaina.

sábado, 18 de julio de 2009

"Bodegas Tradición ... Los Brandies"


BRANDY DE JEREZ

Con el propósito de dar continuidad a la filosofía de Bodegas Tradición –empresa de fundación reciente pero sucesora de la bodega más antigua de Jerez- se ha pretendido conseguir un brandy con el estilo típico jerezano de principios del siglo pasado. Para conseguir el objetivo, se inicia hace unos años la búsqueda entre los almacenistas y bodegueros más clásicos de la zona, hasta que se encuentra unos solerajes con un tipismo único y una vejez inigualable. La adquisición de estas soleras y el acondicionamiento prevvio de una nave de la bodega para albergarlas, se ha permitido poder sacar al mercado estos dos tipos de brandy tan auténticos y tradicionales.
Para tal fin se han dispuesto los solerajes respetando el estilo propio de cada uno, y asegurándonos su continuidad en el futuro, por lo cual y por ser solerajes reducidos y de extrema vejez, la producción anual es muy limitada.

LOS BRANDIES

Brandy Tradición Gold Solera Gran Reserva Muy Viejo

Este es un Brandy de Jerez calificado por el Consejo Regulador del Brandy de Jerez como Solera Gran Reserva, pero que cuenta con una vejez promedio superior a 20 años.
El Brandy Tradición Gold es resultado de la mezcla de excelentes holandas y aguardientes que fueron envejecidas durante años en botas de roble americano, las cuales habían previamente vinos olorosos.

Brandy Tradición Platinum Solera Gran Reserva Viejísimo
Bodegas Tradición adquirió este sensacional Brandy a una bodega del marco, que lo había comprado como brandy muy viejo a una tercera cuando cerró a finales de los setenta. La calidad de las holandas y aguardientes con las que fue elaborado se ven reflejadas en la vinosidad y limpieza de su aroma. Por su nariz, se hace patente el reposo durante muchos años en botas de roble americano, que previamente habían envejecido Pedro Ximénez de extraordinaria calidad por el método de soleras y criaderas. El resultado es un brandy de suaves e intensos aromas y sabores, con el más puro estilo tradicional de los antiguos brandies de Jerez y con una vejez muy superior a cuarenta años, mostrándose como una joya enológica producto de la cultura milenaria de la región.

Es un brandy con una producción anual de 500 botellas en sacas de 100 botellas, presentado en licorera de vidrio soplado y tallado a mano en la Real Fábrica de Cristal de La Granja (Fundación Centro Nacional del Vidrio), según diseño exclusivo, utilizando los mismos procedimientos tradicionales que en el siglo XVII.

viernes, 17 de julio de 2009

"Bodegas Tradición .... Los Vinos"


LOS VINOS


Palo Cortado VORS 30 Años.

El Palo Cortado Tradición VORS es un vino muy especial, elegante, único. Precede de aquellos vinos de Jerez tan especiales por su fermentación y crianza en botas de roble donde desarrollaba sus peculiares características: delicadeza en nariz y corpulencia en boca. Uno de aquellos característicos Palos Cortado de entonces es lo que encontramos en este sutil y delicado vino que, después de perder su crianza biológica o bajo velo de flor, ha terminado con una crianza oxidativa. Con sus 32 años de vejez promedio, es el más ligero y joven de los vinos secos, dentro de lo complejos y particulares que son cada uno de ellos.


Oloroso VORS 30 Años.

Este es el vino de Jerez tradicional por excelencia. El Oloroso Traidición VORS, a pesar de ser el más corpulento y largo, es a la vez el más suave y elegante. Su vejez, que se aproxima a los 42 años de promedio, y su crianza oxidativa, es decir, sin contacto con la flor y en total contacto con el oxígeno, le han transmitido propiedades muy distintivas.


Amontillado VORS 30 Años.

El amontillado es un vino clásico de Jerez, el cual tuvo inicialmente una fase de crianza biológica y una posterior fase de crianza oxidativa. Esta combinación en su envejecimiento hace de los amontillados unos vinos muy especiales, en los cuales resalta la crianza biológica a pesar de largos años de haber estado en contacto con el aire. Este amontillado, con una vejez superior a los 43 años de promedio, es fruto del ensamblaje de una selección de soleres de Jerez, El Puerto de Santa María y Sanlúcar, contando con unas peculiaridades únicas.


Pedro Ximenez VOS 20 años.

Pedro Ximenez es un tipo de uva que se utiliza para la elaboración de los vinos de su mismo nombre en la Denominación. Por las características propias de la variedad de uva, su pasificación antes de la prensa el método de envejecimiento por el sistema de criaderas y soleras en contacto con el aire, estos vinos son muy especiales. Es de los vinos el más joven, unos 22 años de promedio. Esta vejez otorga al vino unas notas de frutas pasificadas muy frescas y un dulzor intenso que no empalaga.

jueves, 16 de julio de 2009

"Bodegas Tradición ... La Historia"


Bodegas Tradición fue fundada en 1998 con el objetivo de recuperar las tradiciones en los procedimientos de elabaoración de los vinos de Jerez. Tras la adquisición y posterior restauración del casco de la bodega construida en el siglo XIX en el centro histórico de la ciudad, y la búsqueda de los mejores vinos viejos en el entorno de la Denominación de Origen, se fueron completando las más de 1000 botas gordas de roble americano que actualmente se guardan en la bodega con cuatro tipos de jerez: Amontillado, Oloroso, Palo Cortado y Pedro Ximénez y Brandy de Jerez Solera Gran Reserva.


Bodegas Tradición es la única bodega de la Denominación de Origen de Jerez dedicada exclusivamente a los vinos más viejos calificados por el Consejo Regulador de dicha Denominación. La propuesta pretende devolver a los vinos más añejos de Jerez la categoría que les corresponde como parte de los Grandes Vinos del Mundo.
Los vinos, de extraordinaria calidad, están calificados por el Consejo Regulador, el cua a través de diversos procedimientos analíticos clasifica los vinos de más de 20 años y los de más de 30 años. Todos los vinos que se embotellan han sido calificados por el Consejo Regulador dentro de las categorías V.O.S. –vinum optimum signatum o very old sherry- con más de 20 años de vejez calificada, o V.O.R.S. – vinum optimum rare signatum o very old rare sherry- con más de 30 años de vejez calificada. Estas categorías no sólo certifican la antigüedad del vino, si no que, además, confirman que los productos han superado las normas preestablecidas de calidad que permiten su comercialización.


Además de los cuatro tipos de vinos mencionados, la bodega cuenta con una colección de añadas registradas y controladas por el Consejo Regulador, que tienen un valor añadido por su escasez y diferencias con los vinos elaborados con los métodos tradicionales de Jerez. Por otra parte, el brandy de Bodegas Tradición en sus dos presentaciones, Gold y Platinum, son únicos por su vejez y complejidad y están avalados por el Consejo Regulador como Solera Gran Reserva.
Como parte del proyecto original se ha completado una primera fase de diversificación, incorporando como parte de la bodega una sala de exposiciones que alberga de forma permanente la Colección Joaquín Rivero de pintura española de los siglos XV a XIX. Esta colección de pintura es una de las más importantes de Andalucía y se puede visitar en la propia bodega.


Como continuación del proyecto, se va a rehabilitar un nuevo casco de bodega adjunto al original en la calle Rincón Malillo. En este nuevo espacio se plana incrementar las existencias de los vinos en aproximadamente 400 botas. Además, se contará con mayor superficie de exposición, un área dedicada a la restauración de obras de arte, biblioteca y taller.

domingo, 12 de julio de 2009


“Artadi Viñedos&Vinos…. PREMIEUR 2008”

Juan Carlos Lopez de Lacalle

En los últimos años, venimos sufriendo las influencias de lo que parece ser un cambio climático y más concretamente un calentamiento global del planeta.

Temperaturas medias elevadas, lluvias escasas en general acompañadas por temporales de viento, lluvias torrenciales, huracanes y fenómenos climatológicos que nos hacen pensar que algo está cambiando climatológicamente en el planeta.

El ser humano, en su afán de conquistar todos los rincones y facetas de la tierra y de la vida, está cambiando con su intervencionismo el equilibrio natural que mantiene vivos a los hombres, los animales y las plantas.La emisión de gases de efecto invernadero, parece ser la causa de la respuesta que nuestro planeta da a la acción desmesurada del hombre.

Pero la viticultura, ¿cómo se resiente de todo esto?¿Cómo afectan estos cambios a nuestros viñedos y a nuestros vinos?Aunque no es fácil responder de forma categórica, es un hecho constatado por todos los viticultores y bodegueros, que en los últimos años los ciclos vegetativos en el viñedo cada vez son más cortos.

Las fechas de vendimia se adelantan de forma notable frente a un calendario de vendimia tradicional, aumenta el grado alcohólico, baja la acidez y se constata un desfase y una dificultad, en todas las zonas de producción, para optimizar la relación entre la maduración glucométrica (azúcares) y la fenólica (taninos).

Las condiciones climatológicas actuales que vivimos, ¿responden a una situación de cambio que realmente incidirá en el comportamiento del viñedo incluso desde su aspecto genético o por el contrario será una situación transitoria?Hemos querido plasmar esta reflexión, a modo de introducción, en este documento que anualmente nos define las peculiaridades climatológicas de la añada y que obviamente nos caracteriza los vinos de cada cosecha, con un doble objetivo.Por un lado, la aportación de un granito de arena para ayudar a sensibilizarnos sobre lo importante que es el respeto a la naturaleza y sobre las graves consecuencias que puede acarrear la inconsciente manipulación de los recursos naturales.

En nuestro caso, abogar por la práctica de una viticultura sostenible y respetuosa con la naturaleza y el medio ambiente.Por otro lado, la importancia que supone año tras año la climatología en la calidad de los vinos, su incidencia en la caracterización de acuerdo con su zona de producción, la variedad de la uva, los suelos y en definitiva, su personalidad.


LA AÑADA 2008

Afrontamos la nueva cosecha con un invierno seco y frío. Quizá algo más extremo que lo habitual. La escasez de lluvias (59,6 l/m2) durante los cuatro meses de invierno y temperaturas medias de 6,2 grados centígrados dan una idea de esta circunstancia.

Pudimos aprovechar esta situación para adelantar los trabajos de poda y las labores del suelo, consiguiendo una buena oxigenación de la tierra y óptima preparación del suelo para el aprovechamiento de las abundantes lluvias entre los meses de marzo a junio. Es de reseñar los 161,4 l/m2 registrados durante el mes de mayo.

Como dato importante para analizar el desarrollo vegetativo del viñedo, durante este ciclo 2007/2008 se recogieron 492,5 l/m2.

A diferencia de otros años, en los que aparecen las lluvias de forma estacional y con cierta concentración en días puntuales, posibilitando los trabajos de campo y el desarrollo y crecimiento de la planta en periodos de ausencia de lluvia, este año por el contrario, hemos sufrido la presencia de abundantes precipitaciones prácticamente cada día.

Este hecho propició un fuerte desarrollo vegetativo e indujo a la proliferación, al igual que en el año anterior, de enfermedades criptogámicas y nos dificultó la aplicación de tratamientos fungicidas (azufre y cobre) para preservar los viñedos de posibles ataques de mildiu, oidio y botritis.

Como consecuencia de todo lo anterior fue notable la aparición de diversas alteraciones fisiológicas en el viñedo: una baja fertilidad de las yemas (0,5 a 0,7 frutos por yema), floración desigual y corrimiento en el cuajado del fruto con la consiguiente reducción en el número de bayas por racimo. En resumen, una primavera un tanto accidentada con escasa formación de racimos y bayas que auguraba una cosecha escasa.
Los meses de julio, agosto y septiembre registraron escasas lluvias, alguna precipitación esporádica (10 de septiembre - 12 l/m2) que unido a temperaturas suaves con considerables saltos térmicos entre el día y la noche, consiguieron la ralentización del proceso de maduración.

La formación de turgentes bayas y racimos y la presencia en el fruto de un gran contenido de sustancias aromáticas y compuestos fenólicos, fueron las características más destacadas.En fin, todo ello nos condujo a un pausado y largo proceso de maduración que nos permitió iniciar la vendimia el día 12 de octubre.Aunque hemos obtenido una cosecha un tanto escasa, hemos disfrutado de un periodo largo de maduración consiguiendo un justo nivel de azúcares y una interesante maduración fenólica.

El frescor, la acidez, el equilibrio glucométrico, el potencial aromático y el contenido polifenólico hacen que esta añada nos recuerde los tradicionales vinos de La Rioja Alavesa. Atributos como la finura de sus aromas, la frutosidad, el elegante paso de boca y el recuerdo de unos taninos delicados pueden ser las características de esta cosecha. Lo que los abuelos llamaban

“Un Vino Señorito”.

viernes, 10 de julio de 2009

Artadi Viñedos&Vinos
















“TERROIRS”

“Tierras con genio, climatologías dispares y variedades de uva con carácter propio”

Desde la fundación de ARTADI en 1985 un concepto fundamental estaba “in mente”: “El valor de los grandes vinos está estrechamente ligado a la tierra y a sus gentes”.
Veinte años más tarde, hemos podido disfrutar de ello, haciendo realidad el sueño de elaborar vinos históricos en tres regiones vitivinícolas.

RIOJA ALAVESA, NAVARRA Y ALICANTE

Tierras con genio, climatologías dispares y variedades de uva con carácter propio. Hablamos de “terroir” esa palabra tan difícil de traducir al castellano pero tan llena de contenido, que define con absoluta claridad el concepto de un vino con personalidad.
El respeto a la naturaleza ha sido una constante desde nuestro orígenes. Hoy, el uso de las prácticas agrícolas tradicionales, la ausencia en nuestros viñedos de fertilizantes y sustancias químicas de síntesis y el uso de los fundamentos de la agricultura ecológica y biodinámica, son la doctrina fundamental en la que nos basamos para la consecución de un proyecto comprometido de agricultura sostenible.

Juan Carlos López de Lacalle

D.O. Ca. RIOJA – “Artadi”

En el corazón de la Rioja Alavesa, Artadi cuenta con setenta hectáreas de viñedos asentados en suelos de amplia y diversa peculiaridad geológica y edafológica. Suelos calcáreos, gravas y arcillas configuran este particular equilibrio de suelos pobres y una climatología de alternancia – continental y atlántica.

Estos viñedos proporcionan la singularidad y la personalidad de nuestros vinos: el frescor de la fruta y la finura de sus taninos son sus cualidades más notables.
“Se cultiva los viñedos y se elaboran los vinos con la variedad Tempranillo”

En la bodega, se guarda la opulencia de los viñedos viejos y la frescura y transparencia de las nuevas plantaciones.

Tanto en el viñedo como en la bodega, se centra el trabajo para obtener la máxima complejidad y equilibrio en los vinos.

D.O. NAVARRA – “Santa Cruz de Artazu”

En 1996, se inició la andadura en esta histórica zona vitivinícola de Navarra. Artazu.
La zona de producción se define por sus suelos pardo-calizos y arcillo-calcáreos. Suelos pobres y quebrados. Climatología dura y de contrastes. Veranos secos y calurosos e inviernos húmedos y fríos.

“El foco de atención: La Garnacha”

Esa variedad tan ancestral como, en ocasiones, denostada, pero llena de encanto y autenticidad.
Hoy, después de varios años de trabajo, se cuenta con un proyecto en el que se conjugan viñedos viejos y una bodega moderna situada en Artazu; un pueblo de la merindad de Valdizarbe.

Vinos con raíces, maduros y frescos, elegantes. Vinos llenos de autenticidad, con mensaje y legado, que no se olvidan.

La viticultura penosa, los viñedos gastados y la herencia casi perdida hacen de este proyecto la simbiosis perfecta entre lo olvidado y lo vanguardista.

D.O. ALICANTE – “El Sequé”

Alicante es históricamente una Tierra de Vinos.

Las numerosas referencias y las huellas históricas que tanto Fenicios como Romanos dejaron en todo el Levante Español, denotan la clara tradición vitivinícola de esta tierra.

Se adquiere la propiedad en 1999, motivados por el afán de crear y elaborar vinos con un contenido histórico y atraídos por este clima y viticultura mediterránea.

En El Sequé, se conjugan un clima y suelo propio, un viñedo, una variedad, y una tradición milenaria. Condiciones que definen con exactitud el concepto de “Terroir”. Se cuenta con 40 ha de viñedo asentados en suelos pardo-calizos, muy pobres en arcilla y humus; perfecta combinación para la producción de vinos de alta calidad.

“Monastrell es la variedad prioritaria”

Con un 80% de la producción, la Monastrell aporta a los vinos, una amplia gama de frutas maduras y matices de sotobosque mediterráneo. Se Completa el viñedo con un 20% de Cabernet Sauvignon y Syrah.

Se producen vinos maduros, voluptuosos, sazonados por un clima antagónico y con la volatilidad fresca de los matices balsámicos que genera un clima mediterráneo.